martes, 13 de julio de 2010

Y te dije adiós Sheccid


Un nudo en la garganta me oprime a cada paso que doy. Las risas y comentarios de los otros pasan desapercibidos. No importa lo demás. No importa.
Hace unos minutos te dije adiós, No quería hacerlo, Pero debía.
Sigo caminando. Taciturno, cabizbajo, cariacontecido.
Pediste que no me fuera. La decisión ya estaba tomada. Una, dos tres, veces pedí perdón.
Me despido con un beso en la mejilla. Mis ojos húmedos huyen de tu vista y se esconden en “la selva de cemento”.
Dejo en tus manos mi cariño y afecto. Preguntas qué es. No respondo. Media vuelta y camino. Firme. Decidido.
El susurro de tu voz se aleja poco a poco.

Gracias Sheccid.

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