Solo amigos, Sheccid
Dos días después de lo dicho iniciaba una semana más que diferente entre Sheccid y yo. Ella insistió (y yo también) en que nuestra amistad valía más que una decepción. Seguimos caminando y conversando como siempre, pero no como antes.
Las palabras se trababan para ambos. Qué decir, cómo decir. Parecía más fácil, pero debíamos cuidar cada palabra, cada expresión, cada movimiento. Era complicado. Realmente complicado.
Las muestras de cariño debían ser mínimas. Aún así, uno esperaba del otro una señal. Solo una pequeña señal que dijera "aún me importas". Ninguno cedió. Todo estaba claro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario