miércoles, 23 de marzo de 2011

martes, 15 de marzo de 2011

Reencuentro, Sheccid

“Te espero en la puerta el lunes a las 9 am, entramos y vemos lo que te dije”

La historia de Sheccid había terminado hace ya tres años. ¿Qué rápido se pasó el tiempo no? Sí- dijo Sheccid sonriendo-. Ya estás viejo. Reimos.
No obstante manteníamos (y mantenemos) cierta comunicación. Esporádicamente un mensaje deseándonos lo mejor. Sobre todo muchos ánimos para mantener el ritmo en nuestras carreras. Gracias por los mensajes. Gracias a ti.

Sheccid había cambiado: Más segura -¿Quién, yo?-, bueno, un poco; su peinado en “degradé”- ¿te gusta?, bueno… ¡Oye!-; un poco más alta- ¿esos son tacos?-, pero en el fondo, la Sheccid de siempre. ¿Yo?, “un poco más mayor quizá, un poco más cansado, sí. Menos tersa la piel, también”, ¿de dónde sacas esas frases?-dijo Sheccid entre risas-.

Es ahí- señalé una puerta cerrada-, tendremos que esperar un poco.
Sheccid rompió el hielo.
Me da mucho gusto verte. Sobre todo después de este tiempo. Por un momento pensé que no volveríamos a hablar. Después de lo que pasó, de lo que te dije…
No, no, no. Por favor Sheccid, ya pasó el tiempo, descuida. Aunque no lo creas - y en su momento, ni yo lo creía- me sirvió de mucho. Creo que ambos aprendimos.
Gracias a ti hoy sé que dentro de esta “coraza”- toqué mi pecho-….hay…sentimientos. Y todo te lo debo a ti.

La puerta se abrió.
Pueden entrar- dijo un hombrecillo de camisa blanca, corbata roja y la marca G4S sobre el bolsillo derecho-. Entramos, hicimos los trámites correspondientes y salimos sin cruzar palabra alguna. Ya afuera, estaba claro para Sheccid que la conversación no había terminado.

Sheccid me abrazó. Fuerte, muy fuerte. Yo también aprendí. Hoy sé que debí arriesgarme.
La “calle” vacía. Todavía era temprano. Solo los dos a la mitad del camino. Abrazados. Recordando. Recordando, pero no retrocediendo.



lunes, 14 de marzo de 2011

Tienes la palabra, Sheccid


Aun no entiendo lo que siento por él. Simpatía, cariño, ¿sólo una amistad?
Por lo menos me cae bien (Jaja).
No. No es una amistad. No es solo eso. Es algo más.
Por lo menos eso es lo que creo.
¿Pero será lo suficiente como para pensar en…?, ¿o solo la costumbre de verlo cada día por las tardes? Como me saluda, me mira, me escucha, tiene detalles conmigo, me acompaña a casa, me hace reír…
Creo que sí.
Solo habría un problema: la …

Sheccid cerró el cuaderno de golpe.
¿Así me recibes?-reí-, ¿Qué pasó? Nada, nada. Sheccid se sonrojó y respondía mientras trataba de recoger el lapicero que había caído al lado de su silla. Nada.


¿Dudas, Sheccid?

¿Qué te invitó a dónde? Al cine. Y dijiste que no, me imagino.
Sheccid calló y trató de distraer su atención con las ramas de los árboles que se movían por el aire y que anunciaban la llegada del otoño. Sheccid!, dijo Jazmín más que preocupada.
No respondí. Dije que lo pensaría bien. Ja! Debes pensarlo muy bien. Apenas y lo conoces. ¿Sabes de los peligros a los que … ¡Ya “mamá”! Ambas rieron.

Sí. Lo sé. Podría ser peligroso, pero él es diferente. Estoy segura. El nunca…-Sheccid hizo un gesto con la mano dando énfasis a lo que decía-
Vamos Sheccid, no niego que me da mucho gusto que conozcas a alguien, pero ¿el cine? , ¡por favor! ¿Qué pretende?
No lo había pensado de ese modo. Quizá tengas algo de razón. ¿“Algo”?-Jazmín tomó su cabello con la palma derecha, presionó unos pocos y simuló jalarlos por unos segundos. Risas desde ambos lados. ¡Sheccid!

Más calmada y abrazando a su amiga, Jazmín preguntó: ¿Y qué le vas a decir a tus padres? Buena pregunta.


sábado, 5 de marzo de 2011

¡20 años!


"Un día llegará quizás,

que tenga que pagar muy caro,

por no saber decir que no

al ansia de llegar más alto.


Seré quien todo lo dio por triunfar

dejando su vida al pasar

hecha pedazos,


Seré un sueño que sí se cumplió,

un potro al que nadie domó,

sólo los años."