martes, 15 de marzo de 2011

Reencuentro, Sheccid

“Te espero en la puerta el lunes a las 9 am, entramos y vemos lo que te dije”

La historia de Sheccid había terminado hace ya tres años. ¿Qué rápido se pasó el tiempo no? Sí- dijo Sheccid sonriendo-. Ya estás viejo. Reimos.
No obstante manteníamos (y mantenemos) cierta comunicación. Esporádicamente un mensaje deseándonos lo mejor. Sobre todo muchos ánimos para mantener el ritmo en nuestras carreras. Gracias por los mensajes. Gracias a ti.

Sheccid había cambiado: Más segura -¿Quién, yo?-, bueno, un poco; su peinado en “degradé”- ¿te gusta?, bueno… ¡Oye!-; un poco más alta- ¿esos son tacos?-, pero en el fondo, la Sheccid de siempre. ¿Yo?, “un poco más mayor quizá, un poco más cansado, sí. Menos tersa la piel, también”, ¿de dónde sacas esas frases?-dijo Sheccid entre risas-.

Es ahí- señalé una puerta cerrada-, tendremos que esperar un poco.
Sheccid rompió el hielo.
Me da mucho gusto verte. Sobre todo después de este tiempo. Por un momento pensé que no volveríamos a hablar. Después de lo que pasó, de lo que te dije…
No, no, no. Por favor Sheccid, ya pasó el tiempo, descuida. Aunque no lo creas - y en su momento, ni yo lo creía- me sirvió de mucho. Creo que ambos aprendimos.
Gracias a ti hoy sé que dentro de esta “coraza”- toqué mi pecho-….hay…sentimientos. Y todo te lo debo a ti.

La puerta se abrió.
Pueden entrar- dijo un hombrecillo de camisa blanca, corbata roja y la marca G4S sobre el bolsillo derecho-. Entramos, hicimos los trámites correspondientes y salimos sin cruzar palabra alguna. Ya afuera, estaba claro para Sheccid que la conversación no había terminado.

Sheccid me abrazó. Fuerte, muy fuerte. Yo también aprendí. Hoy sé que debí arriesgarme.
La “calle” vacía. Todavía era temprano. Solo los dos a la mitad del camino. Abrazados. Recordando. Recordando, pero no retrocediendo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario