¿Vamos al cine Sheccid?
Último día del mes. Se venía una pequeña despedida. Digo pequeña porque solo nos “separaríamos” tres días Sheccid. Para suerte nuestra, un fin de semana.
Te acompañé por el camino de siempre aquella tarde soleada. Bromeamos mientras saboreábamos los helados que insistí en pagar. Seguimos el camino conversando sobre esto y aquello y ni la llamada del buen amigo Walter hizo que dudara en continuar el camino. Cuando te percataste que miraba el celular, tomaste mi mano, te miré y sonreíste. ¿Seguimos?, preguntaste sin dejar de sonreir. Corté la llamada.
Llegamos al parque y nos sentamos en la banca más próxima. Una refrescante pero inoportuna brisa de aire batió ligeramente tu cabello. No lo notaste sino hasta cuando las yemas de mis dedos se acercaron y corrigieron el desliz. Gracias, dijiste ruborizada. La conversación continuó por largo rato.
Salimos del parque y en breve llegamos a tu casa. Agradeciste mi compañía. Yo, la tuya. Nos despedimos, me abrazaste, y ambos dijimos que nos íbamos a “extrañar”. Solo serán unos días. Entraste a casa.
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Regresé a los deberes más que contento. Una tarde más que perfecta y junto a ti Sheccid. Pero sabía que aún podía ser mejor. ¿Realmente tendríamos que dejar de vernos? ¿Acaso había la posibilidad de encontrarnos una vez más?
Miré el reloj. Hace quince minutos que te dejé en casa. Sí. Lo voy a hacer. Te voy a llamar.
Dejé los libros, lapiceros y la mochila en la mesa. Busqué y encontré el lugar apropiado.
Miré a uno y otro lado por si había alguna persona conocida. Nadie a la vista. Ubiqué tu número en el directorio del celular, respiré tres veces y practiqué en silencio lo que a continuación diría. Algunos pensamientos negativos llegaban a mi mente, ¿Y si me dice que no? No hice caso. Me armé de valor y llamé.
¿Aló? Hola Sheccid, -hola-, me preguntaba si… bueno…te gustaría…-si me gustaría…- repitió Sheccid como dándome valor- si te gustaría ir al cine conmigo…- ir al cine contigo…- claro que sí. Me encantaría. El sábado verdad?...sí. el sábado...
(Luego de ello ultimamos detalles sobre el cine, horarios, el tipo de película y el lugar de encuentro. Lo más importante: Dijo que sí). Nos despedimos.
¿Aló? Hola Sheccid, -hola-, me preguntaba si… bueno…te gustaría…-si me gustaría…- repitió Sheccid como dándome valor- si te gustaría ir al cine conmigo…- ir al cine contigo…- claro que sí. Me encantaría. El sábado verdad?...sí. el sábado...
(Luego de ello ultimamos detalles sobre el cine, horarios, el tipo de película y el lugar de encuentro. Lo más importante: Dijo que sí). Nos despedimos.
Más feliz que nunca recogí mis pasos hacia la mesa en donde dejé los libros, lapiceros y la mochila. Walter estaba ahí. Había reconocido mis cosas. Antes que pudiera decir algo, preguntó: ¿por qué cortaste mi llamada?
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