Tus ojos, Sheccid
Cierto día Sheccid y yo estábamos solos en la sala esperando por los otros y elegimos nuestros lugares juntos como de costumbre. Sheccid dijo que notaba sus lentes con ciertas nubosidades. Tomé rápidamente el estuche que contenía los míos buscando el pañito azul que los acompañaba. Sheccid también buscaba el suyo, pero se detuvo al notar que había sido más rápido. Gracias, dijo.
Sin querer me había quedado mirando los ojos de Sheccid. Tus ojos, repetí de inmediato. Sheccid giró y me miró fijamente. Esta vez no dije nada, pero no dejé de mirar los ojos de Sheccid. Ella rió al ver mi rostro asombrado. Tienes unos hermosos ojos Sheccid, alcancé a decir antes de que llegara otra persona al lugar y se acercara a saludarnos.
Desde entonces Sheccid me pide cada tarde el pañito azul.
................................
(clic en la imagen para ver el video)
No hay comentarios:
Publicar un comentario