Cómo decirlo Sheccid
Una vez más ante su atenta mirada no supe qué hacer.
La cálida tarde llegaba a su fin y el mejor de los recuerdos estaba por terminar. Sería la última vez que nos veríamos, que estaríamos juntos y compartiríamos una hora de conversaciones sin retorno.
Pero qué hacer cuando la conciencia aconseja dejar todo atrás y abandonar el presente que sólo nos aqueja. Te dice
que llegó el momento de decir adiós, que es imposible continuar con algo que te destruirá continúes o no.
Sencillamente no lo sé, no entiendo porqué el escollo en la garganta, la voz temblorosa y los pensamientos que sólo tratan de hilvanar las mejores palabras para decir adiós.
Qué decir. No lo sé, repito. Tal vez que le deseo lo mejor y que cuenta conmigo para siempre.
No. Eso no. Quizá que el tiempo juntos (aunque no lo creas) lo recordaré con ternura cada noche de desvelo. No lo sé.
Seguir o no seguir, continuar o no con esta locura. Ese es el dilema. Mi dilema.
En qué piensas, qué opinas. Quiero saberlo. No respondes. Sigue el dilema.
Qué significo para ti, es la pregunta. No puedo exigir respuesta porque ni yo mismo te he respondido.
Quiero hacerlo, pero hay una barrera, un conflicto (ya lo dije?), un campo infranqueable que me lo impide. Pero quiero hacerlo, aunque sea sólo una vez.
Sé que para ti también es difícil. Muy difícil. Que a veces te cuesta mucho afrontar esta historia. Nuestra historia. Con idas y venidas, con idas y vueltas pero con la misma constante: hacer lo posible para que cada momento se prolongue al máximo, esperando cada vez con más recelo este adiós que pronto vendré a ofrecerte.
Que pronto vendré a ofrecerte.
La cálida tarde llegaba a su fin y el mejor de los recuerdos estaba por terminar. Sería la última vez que nos veríamos, que estaríamos juntos y compartiríamos una hora de conversaciones sin retorno.
Pero qué hacer cuando la conciencia aconseja dejar todo atrás y abandonar el presente que sólo nos aqueja. Te dice
Sencillamente no lo sé, no entiendo porqué el escollo en la garganta, la voz temblorosa y los pensamientos que sólo tratan de hilvanar las mejores palabras para decir adiós.
Qué decir. No lo sé, repito. Tal vez que le deseo lo mejor y que cuenta conmigo para siempre.
No. Eso no. Quizá que el tiempo juntos (aunque no lo creas) lo recordaré con ternura cada noche de desvelo. No lo sé.
Seguir o no seguir, continuar o no con esta locura. Ese es el dilema. Mi dilema.
En qué piensas, qué opinas. Quiero saberlo. No respondes. Sigue el dilema.
Qué significo para ti, es la pregunta. No puedo exigir respuesta porque ni yo mismo te he respondido.
Quiero hacerlo, pero hay una barrera, un conflicto (ya lo dije?), un campo infranqueable que me lo impide. Pero quiero hacerlo, aunque sea sólo una vez.
Sé que para ti también es difícil. Muy difícil. Que a veces te cuesta mucho afrontar esta historia. Nuestra historia. Con idas y venidas, con idas y vueltas pero con la misma constante: hacer lo posible para que cada momento se prolongue al máximo, esperando cada vez con más recelo este adiós que pronto vendré a ofrecerte.
Que pronto vendré a ofrecerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario