Gracias, Sheccid
Acabó todo y con una voz suave pero perceptible, pides que te siga. Bajas raudamente las escaleras y con algo de esfuerzo puedo alcanzarte. Te invito a almorzar, dices mientras trato de recuperar la respiración. A almorzar? A dónde?
Me llevaste a tu casa. Era la cuarta vez que estaba ahí, aunque siempre parecía la primera vez. Sólo estamos mi hermana y yo, dijiste mientras señalabas mi lugar en la mesa. Con mucha elegancia y cuidado colocaste un vaso, un plato y pediste que te espere. Tu hermana llegó y me saludó por mi cumpleaños. Sonreí. Cómo sabía una pequeña de ocho años que hoy era mi cumpleaños. Con la sinceridad que de su edad, tu hermanita respondió que no habías hablado de otra cosa en las últimas tres semanas. Reí. Me enteré también que tu mamá te ayudó a preparar todo para esta tarde.
Apareciste en el comedor y con una mirada lograste que tu hermana subiera las escaleras hacia su habitación. No seas mala con ella, sólo quería saludar.
Estuvo deliciosa la que ahora ya parecía una cena. Te agradecí el detalle. Ambos nos alejamos de los asientos y pediste -una vez más- que te espere. Fuiste a la cocina, escuché unos chasquidos y regresaste con una pequeña torta. Feliz cumpleaños. Que linda eres Sheccid. Te sonrojas.
Partimos la torta y pedí un deseo, tal y como lo reclamabas. Qué puedo pedir si desde ahora ya lo tengo todo, te dije. Sonreíste y sonrojaste. Comimos unas tajadas, mientras hacíamos cuentas sobre nuestras edades. Ya estás viejo, me dices. No me siento tan viejo, menos aún cuando estoy contigo.
Nos quedamos en la puerta antes de despedirnos. Serán dos días largos antes de volvernos a ver. No importa. Olvidaste algo y regresas. Espera. Espero. Sales con un paquete. Aún hay más? Es para ti. Lo abro y es un reloj. Elegante y acorde con mi peculiar estilo.
Te prometo que lo usaré desde ahora. Y cuando lo mire en las noches de desvelo sabré que estás conmigo dándome fuerzas desde donde estés.
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Son exactamente las 12.55 pm, faltan tres horas para reencontrarnos y verás en mi muñeca este reloj tan tuyo como mío. Muchos o quizá nadie preguntarán por él. Aunque pediste que no diga nada, diré que me lo dio alguien muy especial. Estoy seguro que todos saben que fuiste tú.
Gracias Sheccid
Son exactamente las 12.55 pm, faltan tres horas para reencontrarnos y verás en mi muñeca este reloj tan tuyo como mío. Muchos o quizá nadie preguntarán por él. Aunque pediste que no diga nada, diré que me lo dio alguien muy especial. Estoy seguro que todos saben que fuiste tú.
Gracias Sheccid
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