jueves, 24 de junio de 2010

No te dejo Sheccid


Me había resignado a perderte y en la agonía la esperanza de oír tu voz se acababa. En menos de veinticuatro horas te extrañaba una vida y me juré a mí mismo no querer a nadie como a ti. Nuestra historia ya era un mito.

Pero hoy llegó un mensaje. Era tuyo. Como siempre, tratas de ocultar tus sentimientos. No lo consigues. Me extrañas. Nuestras conversaciones, paseos, miradas y risas.

Ambos sabemos que todo nos perjudica. No sé si más a ti que a mi. Pero queremos arriesgar. Basta ya de ocultarlo. Hablen lo que hablen, pese a quien le pese y digan lo que digan los demás. Te ríes.

Estamos nuevamente aquí, en el lugar de toda la vida. Tomo tu mano y dices que alguien puede vernos. Qué importa. Si yo te quiero. Te sonrojas.

Hablamos del breve adiós y prometemos que no ocurrirá más. Por lo menos no este mes. Frunces el ceño mientras yo sonrío.

Otra vez contigo Sheccid.

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